Mi autobiografía

Hola, mi nombre es Ramón Antonio Villa Osuna, nací un 18 de agosto del 2004 en Tepic, Nayarit, mis padres Ramón Villa García y mi madre Maribel Osuna Campos decidieron que con un hijo no era suficiente, por ello, llegué yo a este mundo, quien decidió mi nombre fue mi hermano, Ricardo Alonso Villa Osuna, en sus palabras, escogió Ramón como nombre por mi papá y mi abuelo.  Nací en un entorno donde podía vivir con lo indispensable, más no con lujos, a pesar de eso recuerdo mi infancia como algo único y que podría repetir.

A mis 4 años de edad, ingrese al jardín de niños “José Rosas Moreno”, donde también pasaba horas de guardería, me cuenta mi papá que los primeros meses me costo mucho adaptarme, al punto de llorar cada que me dejaban solo, llorar desconsoladamente quien sabe, yo no lo recuerdo, lo que si recuerdo es a aquella maestra que con mucho cariño me incluía con los demás niños, maestra Dulce, gracias por no dejarme solo.

Durante estos años mis padres no tenían tiempo para hacerse cargo de mí, pero dentro de eso, apareció una vecina de nuestra cuadra quien, sin conocernos, se ofreció a cuidar de mí, doña Paula y don Nacho, quienes con los brazos abiertos me aceptaron como un hijo más, todas las tardes llegando del jardín de niños comía en mi casa y me iba a su casa, a jugar o únicamente hacerle compañía, y en los mejores días salíamos a repartir Tupperware a distintas partes de Tepic.


Durante estos años no hay algo relevante que yo recuerde con exactitud, así que la omitiré, a la edad de 6 años entre a la primaria “Miguel Hidalgo”, la cual quedaba cerca de mi casa, por ende, no necesitaba usar transporte público, debido a la cercanía tenia a todos mis amigos y amigas cerca de mi casa o en la misma colonia.

Cuando tenía 8 años nuestra escuela fue invitada a participar en un concurso de canto del himno nacional mexicano en coro, yo fui seleccionado a participar en este grupo, recuerdo que odiaba salir a ensayar ya que debido a la exigencia del maestro que ensayaba terminaba con la garganta irritada, pese a eso, dimos una buena actuación y pasamos a la siguiente etapa, por desgracia no avanzamos a la ultima etapa, sin embargo considero que fue importante ya que le agarre algo de gusto a las actividades extracurriculares.

Así pasaron los años hasta que termine la educación primaria, bailamos un vals y un baile sorpresa como buena clausura de primaria, obviamente lloramos, ese llanto no sirvió de nada ya que un 90% de nosotros nos seguiríamos viendo en secundaria, pero nadie quita lo llorado.

Entre a la secundaria técnica número 28 “Eulogio Parra”, la cual estaba a una cuadra de la primaria, me adapte bien ya que tenia conocidos en mi salón, sin embargo, se me complico el horario y el cambio en general, más materias, diferentes maestros y una salida a las 3 de la tarde. Esta etapa la recuerdo con un sabor agridulce, ya que en estos años me costo mantener amistades y por temas de mi físico fui burla de varios compañeros. Durante tercer año tuve que realizar mi examen de ingreso a la preparatoria, en este caso el CECyTE, recuerdo esas desveladas para sacar una ficha de inscripción, solo daban 100 por día y empezaban a las 5 de la mañana. Durante este tiempo estuve presionado por mis padres para estudiar para dicho examen, me imprimieron una guía de estudios y entre a un curso de dicho examen, aquí hice a mis primeros 2 amigos con los cuales me llevé muy bien, hicimos buen equipo en el curso. El día del examen llego y tenia unos nervios, llegamos y había una fila enorme, entre 1 hora después de la hora citada, pero pude realizar el examen sin problemas. El tiempo paso y la entrega de resultados fue unos días previo a la graduación de secundaria, quien fue a revisar fue mi papá y el me dio la noticia que no había sido admitido, en este punto mi mundo se cayó, no sabía qué hacer y era el primer fracaso que había tenido en mi vida, no supe como reaccionar, llore, me enoje, grite, un cumulo de emociones que no podía controlar.

Sin embargo, tenía un leve presentimiento de que mi papá estaba equivocado, dicho y hecho, mi hermano fue a revisar de nuevo las listas y confirmo la corazonada, en la ultima lista, pegada al piso, siendo el ultimo de la lista, ahí estaba yo, cuando me dieron la noticia se libero en mi otro cumulo de emociones, solo que esta vez me sentía feliz. Pero no todo es color de rosa, fui admitido, pero en el turno vespertino, un cambio radical en mi carrera escolar, ya que siempre fui del turno matutino, me costo un mundo adaptarme, no me daban los tiempos y muchas veces únicamente desayunaba antes de irme a la preparatoria. Llegue incluso a reprobar por un error de la maestra, esto derivo en un regaño masivo por mis padres, por primera vez sentí que los había decepcionado, otro momento que marco mi vida y fue donde decidí que en la escuela iba a ser de los mejores, no iba a volver a decepcionarlos, pese a eso, comprendí que no fue por no ser inteligente, sino por el cambio de modalidad en mi vida.

En febrero del 2020, por fin me había hecho una rutina, tenia un grupo de amigos definido, los tiempos ya me cuadraban y sentía que por fin en este semestre tendría mejores calificaciones, y como todo en la vida, llega algo a cambiarte todo, apareció la pandemia de COVID 19, nos adelantaron las vacaciones de semana santa, solo serian 2 semanas y regresaríamos.

Durante este periodo tuvimos clases por distintos medios, WhatsApp, zoom y algunas veces Classroom, las explicaciones mediante videos de YouTube complico bastante el entender las actividades, especialmente en la clase de administración de empresas, al realizar balances de ventas en hojas de cálculo.

Pasaron las semanas y el regreso a clases se hacia cada vez mas lejano, se termino el semestre y creció la incertidumbre de saber que iba a pasar con las clases, desde aquí, comenzamos a utilizar Microsoft Teams para recibir clases, nada interesante, incluso considero que esta etapa fue pésima debido a la poca comunicación y explicaciones sobre temas por parte de los maestros.

No fue hasta 2022 que pudimos regresar a clases con una “normalidad”, al menos en el CECyTE se separaron los grupos en 2, asistiendo únicamente 2 días por semana, en mi caso asistía los martes y jueves, los días faltantes se tomaban en línea, por fortuna esta modalidad no duro mucho y regresamos completos a las pocas semanas, así es, solo fui a la preparatoria de manera presencial alrededor de 9 meses.

Se repite la historia, terminando la preparatoria y en una semana después tenía que asistir a realizar mi examen de ingreso al instituto estatal de educación normal de Nayarit, en esta semana estaba muy nervioso, no dormía en las noches por los nervios o emoción de ir a presentarme en una normal, el día que lo realice fue un día soleado, me acompaño mi mamá y el examen en pocas palabras lo defino como algo que requiere mucha habilidad, además de tener respeto a las personas que se animaron a responderlo, y aun mas respeto a quienes fueron admitidos.

La espera de los resultados la sentí eterna, si antes estaba nervioso, con esto más, al punto de desarrollar bruxismo ya que por el estrés apretaba la mandíbula inconscientemente. Pero el día llego, mi tío que trabaja en la normal me pregunto por mi numero de ficha, pasaron exactamente 3 minutos, los 3 minutos más largos de mi vida, para recibir la noticia, fui admitido en el lugar 17, ¿conoces al Pípila?, pues me sentía igual, solo que al saber que fui aceptado esa piedra cayo al piso dejándome ser libre.

Es en la normal donde hice amistades que considero lo mejor que me ha pasado durante estos años, no hace falta poner nombres, pero los admiro y agradezco que me acepten como un amigo suyo, además de conocer a mi actual pareja en el mismo salón, describiría mi experiencia en el IEENN como algo lleno de anécdotas, quien iba a pensar que iba a bailar una ronda infantil vestido como si fuera un niño de 4 años.

Es en este punto donde culmino esta breve autobiografía, siendo ya un hombre de 21 años que esta cursando el ultimo año de su formación como docente, omití algunos detalles de mi vida por la nostalgia que me da recordarlo, sin embargo, lo que escribí son de las cosas mas importantes de mi vida.



 

 


Comentarios

  1. Hola, leí tu autobiografía y considero muy interesante como relatas tu vida, tus logros, como fuiste atravesando los desafíos para ser la persona que eres, muy bonito trabajo.

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